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Soy un joven escritor navarro, editor de viajes y blogger. Actualmente busco una editorial que confíe en mi primera novela, El péndulo de hielo, la cual la puedes comprar en Amazon.

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jueves, 26 de mayo de 2011

Banca ética, la doctora Conciencia y el señor Hyde

 
Nos quejamos por todo, de todo el mundo. Maldecimos la crisis, a los bancos que nos han llevado a los leones. Injuriamos a esos políticos que desde el poder han dejado que sucediera; insultamos a los que desde la oposición no han movido un dedo porque no ocurriera. Para desquitarnos, montamos una acampada radiante, llena de luz. Sin embargo, olvidamos lo esencial. En nuestra sociedad existe un eclipse de sol constante y nosotros, mientras tanto, miramos para otro lado. No sólo en España, sino en todo el globo.

Buscamos aquí, rastreamos allá. Husmeamos bajo la alfombra, como perros sabuesos, como perros que saben que en caso de recoger el palo con la boca obtendrán una recompensa. Cuánta razón. Encontramos por fin el mando a distancia, aletargado al lado de un triángulo de pizza, y desconectamos. Es irónico; tener que encender un objeto para apagar nuestros pensamientos.

Echamos pestes contra el sistema, que no nos representa decimos, y dejamos de lado lo más importante, también lo más complicado: interiorizar ese odio. Por norma general, el ser humano es bueno, al menos intenta serlo. Sin embargo, se han ido perdiendo valores de comportamiento, inculcando por encima de ellos una inusitada tendencia a luchar contra quien tengamos al lado, como si de un deporte individual se tratara. Por eso, para lavar la conciencia, se nos impulsa a resguardarnos en un deporte colectivo. Eso sí, al salir de entrenar, debemos olvidar todo el compañerismo que hemos absorbido porque nos dicen que en el mundo real no nos sirve, porque debemos convertirnos en alimañas y ser los más fuertes. Mirar por nuestro propio interés. Y así nos va.

Debemos pararnos a pensar un poco en nuestros actos, independientemente de lo que hagan los demás. Estamos en contra del capitalismo pero sólo de boquita, ésa es la realidad. Clamamos al cielo por el alto precio de la vivienda aunque mientras tanto hemos ido especulando, comprando un piso para poderlo vender después al triple de lo que costó. Gritamos no a la guerra, puede que de corazón, pero sin razonar. Ni preguntar. ¿Os habéis cuestionado a dónde va destinado el dinero que ingresáis en el banco? ¿Lo habéis consultado alguna vez en vuestra caja de ahorros?

Después de lanzaros la pregunta, quería hablaros de la banca ética, que nada tiene que ver con la banca cívica que tan bien nos venden en los bancos de toda la vida. Aquí no obtenemos los intereses más altos. ¿Por qué? Porque nuestro dinero va destinado a las causas que nosotros elegimos. Ahí está el quid de la cuestión. Mientras que un banco invierte en las empresas más punteras, creando mayor diferencia entre los ricos y los pobres, porque nosotros mismos les obligamos al querer el interés más alto, y en esas empresas se incluyen las de armamento, en la banca ética escogemos nosotros dónde invertir. 

A continuación os dejo con un interesantísimo vídeo de una conferencia en la que se hace hincapié en la importancia de mezclar la conciencia con el dinero si verdaderamente queremos salir de una crisis que existe únicamente porque nuestra economía está basada en el consumo compulsivo. Escuchad atentamente porque realmente merecen la pena este tipo de puntos de vista. Comulgaremos o no con ellos, pero al menos debemos de ser valientes y preguntarnos a nosotros mismos si actuamos según nuestros principios.

Ponente: Juan Mele, Subdirector General de Triodos Bank


Vídeo | Escuela de organización industrial
Fotografía | Embarrados

sábado, 21 de mayo de 2011

#estoesreflexion, carta abierta para los que miran a otro lado



Hoy nos dicen que es día de reflexión. Nos cuentan que no debemos dar nuestra opinión, que estamos mejor callados. Nos incitan a reflexionar, a que pensemos, a que analicemos las opciones que tenemos antes de las elecciones. Sólo por un día, porque no les conviene que racionalicemos mucho más.

Todo son mentiras. Falacias. Desvío de atenciones. Si lo que de verdad queréis es que reflexionemos, abogad porque así sea. Enseñad política en las escuelas. Enseñadnos a conocer el Sistema D´Hont para entender cómo elegimos a nuestros representantes con nuestro voto. Fomentad la lectura y cambiad la programación de la caja tonta para que sea un nuevo Ágora donde la sabiduría prime por encima de la superficialidad.

Enseñadnos a reflexionad de verdad y entonces será cuando os hagamos caso. Mientras tanto, nuestra desobediencia debe serviros de ejemplo para que cambiéis. De dentro hacia afuera.

Puede que hoy no hagáis mitines, pero seguís estando presentes en las calles. Estáis colgados de las paredes. Sonrientes. Mirando al pueblo desde una pegatina que con el tiempo se despegará y caerá por su propio peso. No, no dais expresamente la cara. Os limitáis a mirarnos desde vuestra propaganda en las calles, las mismas calles que no nos dejáis pisar. ¿Y los medios de comunicación? Ahí seguís haciendo campaña y según vuestra democracia, os recuerdo que es antidemocrático.

¿Es así como queremos que nos gobiernen? #estoesreflexion


Fotografía | City Image

miércoles, 18 de mayo de 2011

Yo también estoy indignad@, ¿y tú?



Mucho se está hablando estos días de una revolución de conciencias. Lamentablemente, se está haciendo fuera de nuestro país. Se ha tenido que llegar a las portadas de periódicos internacionales como Le Monde o Washington Post o aparecer en la mismísima cadena CNN para que nuestros medios de comunicación se hagan eco de la noticia. Lo que el 15 y el 16 de mayo no era noticia, no se quería que fuera noticia (no hace falta más que ver las portadas de periódicos, tertulias radiofónicas o noticiarios), resulta que llega el 17 y sí lo es. 

No hay más remedio que cubrir un evento espontáneo, gestado desde hace tiempo a través de Anonymous, No les votes y ¡Democracia Real ya! 

Partió como una defensa a la neutralidad de la red en vistas a los recortes de libertad de expresión que se avecinaban con la Ley Sinde y ha acabado convirtiéndose en la #spanishrevolution.

Estamos a pocos días de las elecciones municipales. Los partidos principales toman posiciones de cara a la galería. Foto va, foto viene; sonrisa aquí, sonrisa allá; inauguración viene, mitín al que acudo.

No nos están ofreciendo ninguna propuesta. Todo es una farsa, una cortina de humo con la que intentan ocultar sus carencias. Su actitud es de patio de colegio. Recriminan a la profesora lo que ha hecho su compañero de clase, sin ser autocríticos con sus acciones. Piden nuestro voto y el único incentivo que nos ofrecen es su blasfemia hacia su rival más directo. Queremos escuchar soluciones, no vuestras rabietas ni vuestras sonoras carcajadas. Nuestro futuro depende de ello.



Escuchar audio extraído de Radio Nacional de España. Cristina al habla.

Se estima que unas 130.000 personas salieron a la calle el 15 de mayo pero al parecer es más importante hablar del embarazo de Carla Bruni. Es más relevante, de hecho, saber si Dominique Strauss-Kahn, el director del Fondo Monetario Internacional, ha violado o no a una camarera. Lógico, debemos pensar, porque no es lo mismo si le desgarra la vagina en un callejón oscuro o se la raja en la cama de la suite de un hotel de lujo.

Cuando hubo revueltas en Egipto la noticia era ésa (con permiso, cómo no, del afamado #turismobisbal). El mundo islámico luchaba por sus derechos. Cuando sucede en tu propia casa, los titulares son diferentes: 4 gatos anti-sistema hacen ruido en las calles.

Los de la derecha tiran la piedra a los socialistas, diciendo que es un movimiento como el de las pasadas elecciones generales. Los de la izquierda, los que hablan detrás de unas siglas que una vez significaban ser de izquierdas, viendo que puede ser una buena oportunidad, pretenden adherirse a las quejas.

No señores, no. El concepto es alto y claro. La gente está harta de que nos gobiernen los banqueros, de que los jueces se elijan a dedo y de que el Gobierno y la Oposición no hagan nada para solucionar una crisis a la que ellos nos han llevado.

No somos 4 gatos, ni 4 perroflauteros, ni 4 okupas con la litrona y el porro por bandera. Somos parad@s, jubilad@s, jóvenes, estudiantes, artistas. Somos miles y aunque nos queráis tapar la boca, nuestra dignidad nos impide dejar de usarla. Se necesita un cambio real, y para ello es indispensable hacer uso de nuestro voto. De nuestras palabras. De nuestra dignidad y nuestros derechos. ¿Acaso tenemos algo que perder?

Yo también estoy indignad@, porque no hay dinero para la sanidad pública ni para la investigación, porque nuestros sueldos no paran de bajar mientras vemos cómo los salarios de los políticos siguen subiendo, porque ellos tienen la potestad para ocultar lo que hacen con el dinero público, porque en esta democracia no vale lo mismo un voto a un partido que a otro, porque la ley electoral beneficia a unos pocos y condena a unos muchos. Porque estoy harto de que por hablar euskera se nos tache de terroristas.

¿Y tú?

lunes, 16 de mayo de 2011

El péndulo de hielo - Capítulo 1

Lo prometido es deuda. Aquí tenéis el primer capítulo de El péndulo de hielo. Si os gusta compartid el enlace y si queréis conocer qué es lo que sucede a continuación, conseguidme 400 seguidores en https://www.facebook.com/elpendulodehielo y colgaré gratuitamente el segundo capítulo. No hace falta que tengáis cuenta en Facebook, basta con que compartáis el enlace o el archivo pdf.



jueves, 5 de mayo de 2011

Sonríe, el invierno se ha ido. Sonríe, tú no lo has hecho.


Hacía poco que me había despertado. Un beso de buenos días, de esos que se dan para que pases un buen día. Dulce, sincero, real. Seguido de un sorbo de café. Noticias. Nada interesante. Después, después... la música, el sonido que enciende la chispa de la vida, la misma que me impulsa a hablaros en otro idioma. A volver a casa. A poner mi mirada sobre las descalzas calles que me vieron nacer.

Hala da bai. Hobe da orain hitz egitea ahaztu baino lehen. Berandu izan baino lehen. Orain dela denbora asko elur tantak Iruineko teilatuetan ikusten nituen. Txuri-txuriak ziren. Izugarrizko zirrara sortzen zuten zerupean. Erre egiten zuten ene gorputza. Orain bezala. Ehundaka kilometrotara.

Musika kolorez margotzen du bizitza, baita usainak ere. Alaitasunez, gogo biziz. Sentimenduak joan egiten dira, iraganetik gaur egun arte, orainetik biharamunera. Inor ez da faltan, denok gaude ados, gurekin bat. Eszenatokia libre dago eta oinutsik ibili gaitezke, zoruaren isiltasuna antzemanez. Ahotsa uka dezakegu, ez dugu behar esan nahi duguna gogo biziz mundura zabaltzeko. Espaziora. Espazio gorenera.

Esku biluziak aurkeztu ditzakegu debalde, ezertxo ere eskatu barik. Harro harro oihuka dezakegu hitz egin gabe, gure ezpainak mugitu gabe eta, egitekotan, gure irribarre xarmanta zure begietara helarazteko asmoz. Dantza egin dezagun elkar, larrua jo ostean, belarrean, gure etxe azpiko enparantzan. Besarka nazazu indarrez, bihotz bihotzez, zu bezalakoa naizela sentiaraziz. Jozazu epel airezko kitarra hasieran, prest adi haizea joan arte eta leher egin irudimenezko bateria. Kantu egin, bai. Kantu egin emeki nire bular azpian, zure ondoan, ezagutu ginen tokian. Hain urrun geratzen den ezagutu ginen gune hartan.

Negua joan da ta barre nabil. Negua joan da ta negarraren gogureak irabazi ditut. Zurekin. Eguzkiaren babesarekin. Ni ez naiz zu baino gutxiago, zu ez zara ni baino gehiago. Lotu ditzagun eskuak, gu bai gara errealitatearen jabeak. Gu eta ez beste inor.

Ahaztu zaitez dauzkazun arazoetaz momentu batez. Garbi ditzazu zure pentsamendu ilunak beste baterako eta goza ezazu bizitzaz. Nirekin. Zurekin. Garrasika.




Argazkia | Javier Azul mar

lunes, 2 de mayo de 2011

Las damas, los cabrones y el hijoputismo


Le debía, o le debo mejor dicho, un correo a una persona muy querida, que siempre está ahí. Para lo bueno y para lo malo. Así es ella. Dispuesta a escucharme o a darme consejos. Invariablemente. Pese a ser ésta una semana de órdago, me limitaré a responderle sin entrar esta vez en ningún compendio político pese a que las ganas afloren a través de mis yemas.

Me decía en su día que cuidara de lo que tengo, que protegiera lo que poseo –hecho que yo discrepo puesto que nadie es dueño de ninguna persona– y que no la dejara escapar. Me habló del amor, de un favor tan bondadoso como austero, tan embriagador como lastimoso. Yo la comprendo. No por el contexto, ya que me veía triste y yo no lo estaba, sino por unas palabras, las suyas, llenas de afecto, dirigidas a la persona con la que comparto mi vida. Mis horrores también. Sin olvidarme de los grandes momentos. De los sueños.

Coincidencias o no, otra persona salió a la palestra. Una amiga, una joven, que será madre, soltera, con una historia que me llevó a pensar en la imagen que ilustra este texto. Esta fotografía habla de la felicidad, de un sentimiento oculto en las trincheras de la guerra que ha aguardado en el subconsciente hasta el día de la vuelta a casa. Sin embargo, existe otra interpretación. La que no se cuenta. La triste.

No lo voy a negar. Los hombres somos cobardes. Perdemos el norte tan pronto el sur de nuestro deseo toma el timón de mando en nuestras decisiones. Actuamos. Después pensamos. Más tarde, con suerte, maniobramos, mas no encontramos la tecla correcta tantas veces como quisiéramos. Nos asusta el compromiso, el llamar a las cosas por su nombre y no por adjetivos que a la postre resultan ser antónimos.

No obstante, me gustaría deciros, sí, a vosotras: amigas, madres, hermanas, mujeres, que los hombres no siempre procedemos con mala fe. Quienes sí lo hacen son unos cabrones. El resto, simplemente tenemos un fallo común y es que somos unos estúpidos. Los de este grupo a veces también somos unos cabrones, no tenemos remedio, pero al menos nos queda el consuelo de disponer de una cura para sanar nuestros errores: la humildad.

El marine de la instantánea no dejó embarazada a una de tantas mujeres que aguardaba la llegada de su valiente hombre. Solamente la besó, aunque creedme, si hubiera habido un cuarto oscuro a su disposición la hubiera llevado como quien va al cine a las butacas de última fila. Paz y después gloria. Y se hubiera marchado, tan anónimo como había venido.

Ése hubiera sido un claro ejemplo de hijoputismo, una lacra que lamentablemente abunda en nuestra sociedad.

Un ejemplo. El otro día, en un parque. Una pareja. Él le gritaba y la agarraba del pescuezo. Nadie hacía nada. Todos miraban a otro lado. Ponía su puño sobre su frente y le daba pequeños golpes. No sabes cómo actuar, no quieres meterte en donde no te llaman y aún así te sientas en el banco de enfrente. ¿De qué sirve? De nada. Si no es allí, el cabrón hará lo que tenga que hacer al llegar a casa.

El hijoputismo siempre golpea dos veces. Sonroja el cutis de nuestras mujeres, maquilla la piel de nuestras amantes. El hijoputismo también es cobarde y dado que la cobardía se vence con valentía, dado que el hijoputismo hay que vencerlo con mano izquierda, no puedo más que dar, y pedir, una sonora ovación para todas esas mujeres. Alzar la voz es su única escapatoria y cuando lo hacen lo ven posible. Vencer a Goliat.

Para ti, ama, no perderé lo que más quiero haciendo el gilipollas. Para ti, Leire, un abrazo y el mejor de los deseos para la que será una madraza. Para todas vosotras.


 
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