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Soy un joven escritor navarro, editor de viajes y blogger. Actualmente busco una editorial que confíe en mi primera novela, El péndulo de hielo, la cual la puedes comprar en Amazon.

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domingo, 27 de febrero de 2011

Atraemos lo que somos - Radiografía del periodismo actual


Hace tiempo que quería reflexionar en voz alta sobre un tema, un oficio, lo que en mi caso significa hacerlo por escrito y con palabras, sin miedo a la afonía ante tanta vergüenza. No he podido contenerme.  Hoy, la fría gota de basura, con sus moscas revoloteando en la mugre, se ha abierto paso por el techo cayendo estrepitosamente en mi ojo izquierdo. ¡Putas goteras!

Aún me acuerdo cuando en mis años chicos todavía se respetaba a quien ejercía el periodismo, siendo la ardua tarea de informar objetivamente tan merecedora de la admiración como la loable labor de médicos o abogados. Eran los años en los que se compraba el periódico a diario, donde más o menos acertadamente y según su línea editorial, podías conocer lo que sucedía a tu alrededor o a lo largo y ancho de este mundo cuyo rumbo ha sido modificado. La televisión todavía andaba en pañales, sin estudios de mercado de por medio, llena de inocencia y por norma general con programas de interés. Después llegaron las cadenas privadas y con su desembarco vinieron nuevas formas de engatusar al público. Comenzaron los años en los que todo valía hasta que, por inercia, se ha conseguido llegar al punto en el que ya nada vale nada.

Los platós de televisión se han convertido en un circo y sus presentadores en unos freaks. Y no, no me refiero a frikis, no tergiversemos las palabras. Os hablo de freaks, monstruos. Lo que se ha podido ver en el programa de Ana Rosa Quintana con la confesión por parte de Isabel García del asesinato de la niña Mari Luz es realmente tétrico, descorazonador. Más aún, cuando existen imágenes en las que se puede ver en primera persona cómo lo han conseguido.

Desde Barcelona y Madrid la prensa deportiva ha cavado su propia tumba de la mano de periódicos como Marca, As y Sport, en el que cualquier equipo que no sea el suyo no merece reseña ninguna, siendo su único objetivo desestabilizar al enemigo público nº1 a base de medias verdades o manipulaciones infográficas. Ellos son los que incitan a la violencia y a la crispación, los culpables en gran parte del fanatismo futbolero al que estamos sometidos. ¿Dónde ha quedado el baloncesto, el ciclismo, el balonmano o el tenis? No hay rastro de ellos, lamentablemente han muerto. Después están los Manolos, aunque para hablar de ellos ya no merece la pena ni gastar tinta.

Sin querer sonar alarmista, no podría terminar sin nombrar los periódicos digitales, donde los medios tradicionales han encontrado un auténtico filón para rellenar sus portadas con noticias que van desde la prensa rosa hasta el total amarillismo irracional, sin necesidad de nombrar fuentes a unas noticias que lo único que buscan es la controversia. Lo aderezan con imágenes de señoritas cuasi en pelotas con cualquier excusa y ya tenemos a todos y cada uno de los lectores tipo.

Señoras, señores, no os echéis las manos a la cabeza. El periodismo actual no es otra cosa sino el fiel reflejo de la sociedad. Nosotros somos los que pedimos carnaza, los que juzgamos y condenamos sin presunción de inocencia (¿os suena de algo la Ley Sinde entre otros?), los que disfrutamos viendo convivir a personas dentro de cuatro paredes, los que preferimos ver el último bodrio hollywoodiense a cualquier producto nacional y los que gritamos ¡Sálvame! antes que desconectar y coger un libro.

Tenemos lo que nos merecemos.


Fotografía tomada dehttp://aunqueda.blogspot.com

lunes, 21 de febrero de 2011

Obsolescencia programada - La involución de la Revolución Industrial



La economía mundial dejó de sostenerse en el momento en el que nuestros ancestros, seres simples, como simples deberían ser las necesidades del ser humano 2.0, de la generación @ si la preferís llamar así, cambiaron las reglas del mercadeo introduciendo dinero por la más justa de las transacciones: el trueque. Durante muchos siglos de avances tecnológicos y científicos incuestionables, el hombre ha ido confeccionando una red viral de autocompasión; mendicidad evolutiva en clara imitación a los cangrejos, siempre hacia atrás.

Triste es ver cómo a lo largo de la Historia nuestro físico ha cambiado, comprobar cómo nuestro cerebro sigue creciendo en tamaño y en prestaciones, para después toparnos con una realidad palpable: somos más estúpidos, más dependientes de los objetos, cuya falta o posesión nos inducen a un estado de ánimo u otro.

Nos han hablado largo y tendido de la revolución industrial, de los múltiples beneficios que supuso la puesta en práctica del trabajo en cadena. De lo que no quisieron informarnos sus mandamases, ni tampoco tienen intención de explayarse ahora, es de las bases en la que se sustentaba y sustentará. Nos ofrecieron un sistema barato al que un ciudadano medio podría sacar partido al rebajarse los precios de los productos. De esta forma podía adquirir artículos que antes era un lujo para la gran mayoría. Lo que sucedía es que si ese bien comprado duraba más de lo debido, toda la Industria caía por haber más oferta que demanda. Las consecuencias eran desastrosas: el paro llevaba a los países a una profunda crisis, haciendo imposible continuar el mismo modelo económico. Así es cómo Estados Unidos le vio las orejas al lobo en la gran depresión del 29 y así es cómo lo estamos pagando en el siglo XXI.

Si un producto dura para siempre, el paro, la crisis y la inflación nos toma del pescuezo, nos ahoga hasta dejarnos sin un sólo gramo de oxígeno en nuestros pulmones. Para evitarlo ha sido necesario tomar medidas, tan drásticas como éticamente aberrantes. Su nombre, obsolescencia programada.

Aprovecho para dejaros con el documental Comprar, tirar, comprar de la directora Cosima Dannoritzer, una interesante forma de observar a nuestro alrededor, a los objetos que nos rodean en nuestra propia casa, para recapacitar sobre lo verdaderamente necesario en nuestras vidas. La decisión final siempre parte de ti, querid@ lector/a, haz algo por parar la cadena y de paso accionar otra revolución más necesaria: las relaciones interpersonales.


jueves, 17 de febrero de 2011

Cuando te ríes de la vida y la muerte



Parece que fue ayer, y en efecto fue ayer si analizamos el tiempo desde una perspectiva más amplia. Cogí una hoja en blanco; vacía era ella en sus pensamientos, en sus sentimientos. Sin embargo, me siento ahora delante suya y, sin necesidad de rebuscar, encuentro vida. Junto a ella, hallo una vecina sin la cual su existencia carecería de sentido. Os hablo pues, también, de la muerte. Dos palabras antagónicas cuya escucha difiere mucho nuestras reacciones, loables en ambos casos.

El camino recorrido ha sido tortuoso, lleno de sube y bajas, librando una lucha diaria contra mi ego, mis limitaciones, las negaciones y las insuficientes satisfacciones. Porque, tras cada victoria, tres son las derrotas que se encadenan. Existen momentos para la euforia como por supuesto conviven días, semanas, propensos para arrojar la toalla tras ver cómo la inspiración te abandona y te arrincona en la oscuridad de un cajón sin cerradura.

No obstante, sigo ahí. El papel no ha sido capaz de expulsarme de sus dominios y me encuentro a escasos centímetros de domar la fiera salvaje que habita en su perímetro. El objetivo primario, escribir una novela, está casi conseguido; el siguiente reto, publicar la novela, se van dando primeros pasitos; la meta final, vivir de algo tan intangible como la escritura, está en proceso. Debo estar satisfecho, ahora sé que puedo hacerlo.

Bajo la basura, decepcionado me encontraréis si renuncio a seguir. En caso de suceder, os doy permiso para abofetearme hasta que escupa sangre por la boca.

Sin contemplaciones, diga lo que os diga. 

miércoles, 16 de febrero de 2011

Teaser de la novela - Fragmento 8



En sus papilas gustativas se arremolinaban infinidad de tonalidades, en una lucha carnal sin cuartel. Las paredes del edificio cedían, el bloque desaparecía, su cuerpo, transportado y agasajado por el frescor del mar, levitaba en el aire abriéndose camino por prados y valles. En los arrabales del alma, los pájaros se arremolinaban alrededor de un almendro con sus frutos como ofrenda.




sábado, 12 de febrero de 2011

Cupido y su flecha en el día de San Valentín



La propaganda se desentiende de Cupido, la masa es batida al pil-pil, de forma revolucionada cocido el gorrín. Vivimos manipulados por nuestros impulsos cerebrales, accionados previamente por el departamento logístico, el mismo gabinete de crisis al que acudimos para recuperar la forzada sonrisa de nuestra pareja.

Se acerca la llegada del juicio final, las compras de última hora obnubilan nuestro día a día, solapando nuestras infidelidades del trabajo con prisas forzadas. Corremos sin saber a dónde. Giramos la cabeza, todavía en carrera, con la imagen de un Santa demacrado, borracho de esteroides asíncronos que lo hacen cumplir a la perfección con la figura del mendigo. Hablando de mendigos, nos detenemos porque a la vuelta de la esquina tres son los impostores que hacen cola. Uno de ellos está disfrazado de negro, otro de irlandés, por lo de su cabellera pelirroja digo, y el tercero, el tercero no sabemos su procedencia más allá de su blanca barba postiza. Todos ellos hablan distendidamente, con sus respectivos camellos cargados hasta las cejas de enseres, innecesarios la mayoría a ojo de buen cubero.

Amar es compartir, compartir es querer. Seducir es cortejar y en ningún caso comprar. En esas estamos, tratando de amilanar nuestro romance a base de piedras incrustadas en un anillo que vale menos, incluso, que nuestra fracturada autoestima. Convivimos todos los días con la persona que viene agotada del trabajo, apesadumbrada, con las plantas de los pies listas para ser tiradas a la basura. ¿Qué hacemos? Nada. Aguardamos en silencio a que nos prepare la cena, en caso de que sepa cocinar, y nos sentamos en sillones diferentes a ver la televisión mientras, en el mejor de los casos, acabamos comiendo un sándwich de chope. Masticamos con decisión por el mismo motivo que vemos la televisión: para sentirnos cómodos bajo el embrujo de un molesto silencio que no somos capaces de romper por voluntad. Al parecer estamos cansados de hablar, de escuchar, por no hablar de apoyarnos para hacer frente a problemas que se escapan de nuestros dominios. 

Así es como se comporta la monogamia en nuestra sociedad. Es rencorosa, pasiva, descortés, como lo es también el baile de máscaras en el que se ha convertido el día de los enamorados, el día de San Valentín. Desde diversos frentes han hecho del amor un arma que al apretar el gatillo nos embauca, vertiendo deseos de consumo incontrolado.

Quien ama de verdad lo demuestra cada amanecer, cada anochecer. No nos convirtamos en fantoches de tres al cuarto porque el entorno nos obligue. En tu caso, ¿piensas por qué lo haces realmente o dejas que lo decidan por ti?

Qué tristeza ver cómo están usando, con la ayuda del método Bokanovsky, la hipnopedia en un mundo cada vez más feliz, cada vez más apático.

jueves, 10 de febrero de 2011

¿Quién soy?



Me sumerjo en las burdas mentiras de mi página web, husmeando, quizás, respuestas a reflexiones no planteadas, cuando me topo en el margen derecho con una pregunta, despistada, aislada dentro de su desconocido entorno. Quizás sea fácil de digerir, puede que no lo sea y haya que abrirse paso por la maraña de perchas del armario para hallar su significado. Lo cierto es que, bajo hacia abajo (de lo contrario subiría hacia arriba), con la elegancia que no poseo, por una escalera de caracol que me invita con oscuros propósitos a chocar de frente con el veredicto.

¿Qué hay de verdad detrás de las palabras? ¿Cómo creerte lo que lees cuando conoces tan bien al autor, a tu alter ego, al espía que mejor te conoce? ¿Es posible regatear la defensa formada por tus propias mentiras?

No siempre se es capaz de distinguir la realidad de la ficción, ni siquiera la realidad de la realidad soñada. En estos casos, donde nuestros impulsos pusilánimes nos abrazan, enroscados como una serpiente experta en el arte de seducir, es cuando debemos cerrar los ojos y volar. Despiertos. Ansiosos. Convencidos. Volar alto, bajo, incluso planear si las fuerzas nos flaquean, pero volar. Y soñar.

¿Quién soy?

Mejor rebusca en tu interior, escarba en tus dudas y pregúntate. Pregúntate porque no encontrarás a nadie que lo haga por ti.

¿Quién quiero ser?

lunes, 7 de febrero de 2011

Entrevista Xabier Villanueva Amadoz en Diario de Navarra



DN. PAMPLONALunes, 7 de febrero de 2011 - 03:12 h.

La búsqueda de una nueva experiencia con la que crecer como persona y escritor llevó a Xabier Villanueva Amadoz desde su Barañáin natal hasta Nueva Zelanda. Recorrió el país durante meses haciendo autostop o en una furgoneta, hasta que decidió que era hora de regresar a Europa, a Bélgica, con su pareja.

No obstante, antes tuvo tiempo de conocer a fondo el país más alejado de nuestra comunidad.

¿Cree que las empresas navarras pueden encontrar un hueco en Nueva Zelanda?
Desde luego que sí. Nueva Zelanda es el país de la adrenalina, el paraíso para cualquier empresa de deportes extremos. Es increíble la de actividades que se pueden llegar a realizar allá. Por otro lado, dada nuestra gastronomía, una de las mejores que existen, todo hay que decirlo, la apertura de un restaurante de comida típica tendría mucho éxito. Allá no cuentan con recetas caseras, poseen buena materia prima pero no saben aprovecharla en su justa medida.

¿Y los trabajadores que estén dispuestos a emigrar allí?
Trabajo existe y de sobra. Le puedo decir que, según datos del segundo trimestre de 2010, el paro en Nueva Zelanda es del 6,4%. Hilando más fino, si lo diseccionamos por grupos étnicos, el paro de los europeos residentes en Nueva Zelanda baja hasta el 4,3%. Con esa tasa de desempleo no se puede decir que haya sectores "negros" y no veo muchos problemas en conseguir trabajo en hostelería, servicios o, en caso de residir en una gran urbe, en industria.

¿La gente del lugar es hospitalaria con los extranjeros?
No se imagina cuánto y es algo que cualquier persona que haya visitado las islas puede corroborar. En mi primera semana en Nueva Zelanda, me moví por la isla Sur haciendo autostop, hasta que un día se me hizo de noche en Geraldine, en medio de ninguna parte. Sabía de la existencia de un par de hostels por el pueblo pero, antes de que quisiera darme cuenta, me encontraba cenando en casa de una familia, donde también acabaría durmiendo aquella noche. La gran mayoría de la gente residente en Nueva Zelanda ha viajado alguna vez y siempre presta su ayuda a quien la necesite. Después, están los maoríes, que no necesitan haber viajado para mostrar su hospitalidad, dispuestos a ofrecer su cultura a quien quiera conocerla.

¿Hay una comunidad española importante y activa en la zona?
No precisamente. La razón principal ha sido la falta de visados para los menores de 30 años de origen español, hecho que cambió en el 2010 con la aprobación de 200 visados del tipo working holiday visa. Pero si nos ceñimos al idioma, al español, sí que podemos encontrar una comunidad muy grande. En Nueva Zelanda hay muchos chilenos, muchos argentinos y también bastantes mexicanos.

¿Estamos los navarros poco dispuestos a salir al exterior?
Cuando decidí irme a Nueva Zelanda me tacharon de loco y los que no lo hicieron intuyo que fue por compasión. Puede que a la hora de viajar, de escapadas de dos semanas, seamos atrevidos. Si en vez de viaje se menciona la palabra "estancia" entonces es cuando yo veo que tenemos la mente muy cerrada, cuadriculada. Pero, ojo, comparándola con otras comunidades somos unos kamikazes.

¿Piensa en volver a Navarra?
Debería hacerlo, aunque sólo fuera por volver a entrar en la maraña de recuerdos que atesora el cuarto donde crecí. Querría volver a abrazar a mis padres físicamente, dejando de lado las gélidas carantoñas virtuales. Ahora mismo, encuentro a Navarra demasiado pequeña como para vivir en mi situación laboral actual, a la espera de publicar mi primera novela, pero volveré, claro que volveré. ¿Acaso hay algún lugar donde se viva mejor?


Fuente Entrevista: Diario de Navarra

martes, 1 de febrero de 2011

Me gusta ser un joven desgraciado, por Valeriano Gómez y Mari Luz Rodríguez



A la no menos famosa frase de "me gusta ser mujer", habría que ir añadiendo en nuestro vocabulario esta otra: "me gusta ser un joven desgraciado". Estamos viviendo una época de retrocesos económicos sin precedentes, la tasa del paro crece vertiginosamente hasta alcanzar valores inauditos y quien debería evitar que la edad de jubilación suba hasta los 67 años (¿acaso se creen que somos Sansón?), los jóvenes, lideramos las colas del Inem mes a mes.

Visto el desajuste, el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, junto con la secretaria de Estado de Empleo, Mari Luz Rodríguez, se sacan de la chistera una idea brillante y esperanzadora: joder un poquito más al joven desgraciado. Con amor, eso sí, proclamándose fans incondicionales de aquel programa casposo, hagan el favor de recordarlo, Lo que necesitas es amor.

Lo llaman plan de choque y en él hablan de facilidades de contratación para los jóvenes, una política activa de empleo que lejos de ayudarnos, nos hunde más y más en el fango de la incredulidad. Por supuesto, callaremos y otorgaremos ante la medida, secundando con mayor interés un llamamiento al Record Guiness a la flema más viscosa que a una huelga que defienda el derecho a un trabajo digno, ya se sabe, para poder llegar a disponer de una vivienda digna y poder de esa forma fecundar un óvulo despistado, el llamado hijo tonto. Siento decirlo pero en ese sentido, la juventud ha perdido (me incluyo) las ganas de luchar. Si desternillante era la propuesta de abaratar el coste de los despidos, la nueva fórmula no le viene a la zaga. Pasen y vean.

Al parecer los políticos de turno no encuentran suficiente las ayudas ofrecidas a los empresarios para la contratación de becarios. Que está muy bien aprender trabajando, lo sé, que está muy bien adentrarse en el mundo laboral a pesar de no tener experiencia, de acuerdo. Los abusos vienen cuando ese becario, después de haber trabajado (que no estudiado) durante dos años en una empresa a precio de saldo, de rebajas de Enero para que se me entienda, o bien no se le hace contrato y se le vuelve a solicitar sus servicios de becario (con el mismo sueldo de becario pero con mayores responsabilidades, ¡toda una oportunidad!) o si te he visto no me acuerdo. No, al parecer no es suficiente. Resulta que para que las empresas no cierren ahora, aparte de sufrir las becas, al margen de abaratar nuestros despidos, debemos soportar las facilidades de contratación de los jóvenes con un contrato temporal sin letra pequeña. ¡Tócate los cojones Mariloles!

Se estima que 100.000 jóvenes se podrán beneficiar de nuevos empleos al quedar exento el pago de la Seguridad Social al 100% por parte del empresario (a no ser que la empresa tenga más de 250 trabajadores y en ese supuesto se rebajaría al 75%). La contratación mínima sería de 6 meses y por un período no superior al año. Estupendo. Se les da todas las facilidades del mundo para contratar temporalmente a jóvenes (altamente cualificados por supuesto) por un año, sin especificar un salario mínimo (dato muy importante) y sin penalización ninguna en caso de no contratar a esa persona al terminar el plazo. Total, si al año siguiente lo puede tener como becario no hay problema.

En resumidas cuentas. Con esta medida no impulsan el trabajo, impulsan las ayudas a las grandes empresas. Las pymes seguirán igual, sin poder contratar a nadie por muchas facilidades que les den porque directamente no tienen trabajo que ofrecer. En las multinacionales, por el contrario, tienen beneficios fiscales, los despidos los pagan con calderilla y el ahorro económico repercute en los empresarios que no caben en sí de gozo. Ese dinero ahorrado no lo emplearán en I+D no, ni en creación de empleo no, lo usarán para una nueva flota de coches con tapicería de cuero y calefactable con un consumo ponderado de 20 litros a los cien. Ante todo comodidad y eficiencia, claro que sí.

¡Que me llegue ya la menopausia por favor!

 
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