miércoles, 21 de diciembre de 2011

Carta abierta a Lucía Etxebarría

Lucía Etxebarría en una firma de libros en Barcelona

Conseguir más de 300 comentarios en tu muro de facebook, verter ríos de tinta en cualquier superficie de lectura y ser entrevistada en la radio con un simple párrafo, está al alcance de muy pocos eruditos. De hecho, si yo supiera cuál es la pócima mágica, me remangaría y me pondría a escribir como un loco, con la lengua fuera y el éxtasis clavado en mis ojos.

Dado que he comprobado hoy que se han descargado más copias ilegales de mi novela que copias han sido compradas, anuncio oficialmente que no voy a volver a publicar libros en una temporada muy larga. No al menos hasta que esta situación se regule de alguna manera. A mí no me apetece pasarme tres años trabajando como una negra para esto. Si quiero regalar novelas, haré copias para mis amigos en plan Sebastian Venable.

Al leer las palabras de Lucía Etxebarría me he acordado, ipso facto, de un personaje de mi primera novela. Él es un timador, un escribano de la mentira que, en un momento dado, se vale del llanto para causar compasión y así hacer bajar la guardia a los incautos. No te conozco en persona, Lucía, pero como se ve que no tienes un pelo de tonta, desde tu posición como personaje famoso has ofrecido tus lágrimas para que ejerza de combustible a una apisonadora que pide carnaza; la masa social. Aunque tus labios digan que no, probablemente hayas tenido muy en cuenta una frase de Oscar Wilde, que representa a la perfección tu programada pataleta:

Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen.

En tu campaña de marketing has llegado a soltar perlas como la de que "si yo quisiera una campaña de publicidad, me acostaba con un famoso, y por lo menos disfrutaría de ello". Más leña al fuego; más titulares.

Mencionas una injusticia, la piratería, aunque no la nombres como tal, como causa principal de tu renuncia literaria. Hablas de que hay que hacer algo, y en eso te doy la razón. Pese a que soy contrario a las páginas de descarga de contenido en las que el único propósito es ganar dinero por medio de la publicidad, sin mirar al autor, ni siquiera de reojo añadiendo un enlace para donaciones, no puedo sino entristecerme de gente como tú que, teniendo el quid de la cuestión en su propia mano, no es capaz de abrir los ojos. También siento rabia por vuestra ceguera, pues desde mi posición yo no puedo hacer nada.

Lo más importante para un escritor, es tener un nombre conocido, el cual, te proporciona contactos en la prensa, y una legión de seguidores, y detractores, que te hacen estar siempre en el candelero. Sollozas porque recibes, según tus propias palabras, entre 2 y 2,9 euros por copia. A eso le añades que hay que descontar el agente, la hacienda y el gestor. Tus ganancias por venta en edición de bolsillo son de un 5%, a veces menos, y en papel apenas llegan al 10% por libro vendido.

En la entrevista de radio que te hicieron al poco de estallar la noticia comprendí enseguida que estás abocada a la desaparición, como los dinosaurios. No, no te digo que tengas que estudiar informática para crear tu propio portal donde se puedan comprar tus escritos, lo que te estoy diciendo es que existen otros modelos de negocio en los que las editoriales no te roban a cara descubierta. ¿Acaso tienes un mecanismo para comprobar que los datos de ventas que te ofrecen, son fehacientes?

Yo no tengo tu nombre, ni lo tendré aunque me reencarne durante varias generaciones. Por eso debo buscarme trabajos mal remunerados y optar por las editoriales, presumiblemente las pequeñas, que son las que no te roban pero no pueden ofrecerte mucho, porque de algo tienen que comer; como tú, como yo. Si los papeles estuvieran cambiados, no dudaría: daría el mismo paso que se dio en los monasterios y nos llevó a la imprenta, salvo que esta vez la imprenta sería la nube y yo mi propia editorial. Renovarse o morir, nunca mejor dicho.

Por cierto, Lucía, sobre tu momentáneo retiro le echas la culpa a la piratería pero no aludes en ningún momento a tus escándalos de plagio. Dime, ¿qué diferencia hay entre tú y ellos?


Fotografía | Wikipedia

4 comentarios:

Todos estos autores (ya sea escritores, compositores o ejecutantes) que se han hecho ricos (algunos) y famosos (todos) gracias a la industria "cultural" no sé si han perdido el norte o si, simplemente, nunca lo tuvieron.

Supongo que habrás leído la entrada de Enrique Dans al respecto, que recuerda (y enlaza) al artículo que escribió en su día Juan Gómez-Jurado en Alt1040, La piratería no existe. No se puede pretender poner puertas al campo y bloquear el acceso a tu obra en un soporte que es imparable. Quejarse de que se descargan tu libro (que habrá que verlo, porque a mí me suena a Ramoncín quejándose de las descargas de música y no conozco a nadie que le haya pirateado) frente a las ventas es ridículo desde el momento en que ¡no lo vendes! No los has sacado a la venta en soporte digital porque no has querido...
Ser famoso hace que, como dices, una frase en FB consiga esta repercusión... ¿qué te impide vender tus libros directamente en Amazon o en Bubok? Tal vez algún contrato que, ingenua o estúpidamente firmaste en su momento. ¿Quién sabe si no será romper ese contrato lo que busca con este "paro"?
Hay mejores maneras de llamar la atención sobre este tema (que yo ni siquiera llamaría problema) que la que ha usado. Después de los ejemplos que han visto en todos los que defendían a la SGAE y su bajada de ventas, no creo que así consiga ni la publicidad que posiblemente busque.
Muy buen artículo.

Muchas gracias por tu comentario, JAAC.

He leído el artículo de Enrique Dans, y también he leído el de Hernán Casciari, un tipo argentino que precisamente, haciendo todo lo contrario que predica la industria, está consiguiendo la fama y el dinero por su buen hacer. En vez de poner barreras al burladero, las destruye poniendo su obra de manera gratuita y haciendo que sea el lector, quien decida qué hacer.

El bastidor cultural se rige al igual que el tercer mundo en la vida real. Unos se llenan los bolsillos; otros se pudren desnutridos. Las discográficas, las editoriales en este caso (hablo de las grandes, por supuesto), han abusado del autor con cláusulas de puro esperpento. Creo que es hora de cambiarlo, y el mantener contacto con los lectores en las redes sociales es el primer paso para saber qué es lo que demandan.

La palabra retractor no está en el diccionario de la RAE... no será que quieres decir detractor??? Por cierto, Lucía sí ha hablado del tema del plagio en su facebook

Gracias por tu apunte Ro Soliño, ya he corregido la errata.

Mi artículo lo estuve escribiendo a la mañana y, por tanto, no me iba a estar fijando cada 5 minutos si Lucía había hablado o no de los supuestos plagios. En efecto, lo ha hecho, y los podéis leer aquí.

He leído sus argumentos, en la que se repite hasta la saciedad y parece que la sociedad va camuflada con pasamontañas según sus palabras, y no me convencen en absoluto. Normalmente, quien roba lo niega una y otra vez hasta creerse su propio bulo. No digo que éste sea el caso, pero cuando tienes que sacar 3.000 euros de tu bolsillo para dárselos a otra persona puede que no se llame "plagio", aunque tampoco lo denominaría "yo no he hecho nada".

Otro apunte. Lucrarse del trabajo de otras personas es un delito, no así poner en marcha una página de "descargas ilegales" en la que lo único que se comparten son enlaces, no archivos. Aunque nos joda, eso es legal, y por tanto no es mangar.

No es ético, como no lo es valerse descaradamente de ideas y pasajes de textos ajenos para lucrarse con un escrito sin citar las fuentes y si cuela, cuela, y si no me la pela.

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