miércoles, 17 de noviembre de 2010

365 trucos sexuales para desatar la pasión. ¿Disculpe?



Conforme escribes, la desilusión y la confianza reman en la misma barca vikinga para intentar navegar cada una a su aldea, venciendo así a su archienemigo. En esta ocasión, de calle, gana mi determinación. Publicar un libro es complicado, salvo para los escritores consagrados, que aunque sus obras bien podrían avivar las hogueras de los sin techo, las editoriales las venden como si estuviéramos ante un nuevo Don Quijote.

A mis manos ha llegado un libro, si se le puede llamar así, titulado 365 trucos sexuales para desatar la pasión, de la escritora Tina Robbins. Según podemos leer en la introducción, la autora nos explica: "En este libro he elegido 365 sugerencias, algunas procedentes de un popular programa radiofónico en el que colaboré. En este pequeño libro se incluye una muestra de aportaciones espontáneas de los oyentes, junto a trucos e ideas que he ido recopilando".

La idea de la escritora es buena, incluso podría llegar a ser didáctica. Sin embargo, tras las primeras hojas y primeros consejos, empiezo a dudar sobre mi actividad sexual. ¿Será que no he sabido ligar ni satisfacer los deseos carnales de mis affairs?

Os dejo unos ejemplos para que recapacitéis sobre vuestra conducta:


Beso sorpresa
Si te interesa una persona desconocida, bésala directamente o abrázate a ella. Pon como excusa que hay alguien que hace rato que te persigue.

¿Acaso nos están incitando a violar a la primera persona que nos atraiga sexualmente? (espero no cruzarme con un grupo de señoras del inserso).


Beso con burbujas
Sírvete una copa de champaña y besa con la boca llena a tu pareja. Seguro que le encanta saborear una boca tan burbujeante como la tuya.

Deberíamos tener cuidado con este consejo. Podríamos atragantarnos si no nos bebemos el champaña a tiempo (en mi pueblo se llama champán) y hay que tener en cuenta que la botellita de Freixenet nos cuesta un ojo de la cara. Mi recomendación sería usar los peta-zeta de toda la vida.


Bromuro
Antiguamente se aplicaba en cuarteles, internados y comunidades religiosas un método inhibidor, basado en añadir pequeñas dosis de bromuro a las comidas. De esta manera se calmaban los ardores sexuales de los jóvenes.

Quizás sería mejor abstenerme a hacer ningún comentario. No entiendo mucho de los productos inhibidores pero si tu pareja usa bromuro contigo, ¡date por jodido! Su intención no es posponer el acto sexual, ¡su propósito es matarte!


Colúmpiate
Construid de forma improvisada un columpio en vuestro dormitorio con una cuerda y una madera. Sentaos los dos encima de la tabla. Columpiaros bien abrazados y disfrutad del balanceo.

¿Quién no ha cogido el taladro alguna vez para montarse un columpio en el salón? Es muy divertido, excitante y desde luego acabará con la rutina de pareja.


Imagen: lamaletaroja

8 comentarios:

¿Es todo el libro así?
Mas que de sexualidad yo lo catalogaría en humor...voy a ver si lo encuentro por ahí.
Un abrazo!

Como te pasas... la pobre lo ha hecho con la mejor de las intenciones!!! :D

jajajaja, lo del columpio mola, fijo que ha sacado la idea de algún episodio de Mac Gyver.

Empapala de gasolina y prendele fuego, seguro que disfruta. Es importante tener un extintor cerca, más que nada por aquello de la eyaculación precoz.....no te jode.....

Podía haber echado más leña al fuego contando la del semáforo. He respirado profundamente y he desistido.

Todo el libro no es así, hay algunos consejos que pueden considerarse de interés pero al menos me ha levantado el ánimo. ¡No puede ser tan complicado conseguir que te publiquen visto lo visto!

Cual es esa del semáforo? Sorpréndenos ...

semaforo....?yo me se una de apoyado contra una señal, solo que te juegas 250euros si te pilla la poli, en qué hora....!!!!!!

No sé muy bien si en este caso habría multa. Lo que sí sé, es que probablemente te lleves un zapato contra el cristal de la luna de tu coche. Eso con suerte, si no se incrusta el tacón. Allá vamos:

EN EL SEMÁFORO
Seguro que más de una vez, cuando te encuentras detenido ante un semáforo, te has fijado en la persona que está sentada en el coche de al lado. Si tienes tiempo y realmente te interesa, hazle una señal indicándole un café, banco, o simplemente un lugar para estacionar.

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